El párkinson, patología que daña el sistema nervioso central, afecta a más de seis millones de personas en todo el mundo, cifra que podría superar los doce millones en 2030, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es un trastorno causado por la muerte progresiva de las neuronas dopaminérgicas, lo que hace que el neurotransmisor encargado de controlar la actividad motora -la dopamina- esté reducido.

Un equipo internacional ha diseñado el primer fotofármaco con potencial terapéutico -el MRS7145- para luchar contra esta enfermedad y así evitar las limitaciones de los fármacos convencionales que ven reducida su eficacia terapéutica por varios factores como la falta de especificidad espacial, la distribución lenta e imprecisa e incluso el transcurso del tiempo que obliga a aumentar la dosis administrada o bien a cambiar el medicamento, con los consiguientes efectos secundarios producidos por las nuevas medicaciones.

La optofarmacología es una disciplina innovadora que se basa en el uso de la luz -con una determinada longitud de onda- para controlar la actividad de los medicamentos, consiguiendo que estos actúen con mayor precisión espacial y temporal, y sin generar efectos perjudiciales en el organismo.

El MRS7145, es el primer fotofármaco con potencial terapéutico contra el párkinson ya que participa en los mecanismos implicados en el control fino del movimiento. Es un compuesto químico inactivo hasta que es activado con luz del espectro visible (con una longitud de onda de 405 nm) que no es perjudicial para el organismo. El profesor Francisco Ciruela explica su  funcionamiento: «cuando el cuerpo estriado es irradiado con luz violeta, el fármaco activo se libera y bloquea el receptor A2A de adenosina. El bloqueo de los receptores de adenosina tiene un efecto facilitador de la actividad de la dopamina (acción prodopaminérgica)».

Aunque la aplicación clínica de este fotofármaco en pacientes es un hito aún lejano, esta innovación farmacológica podría abrir camino a la investigación de nuevas soluciones terapéuticas contra esta patología crónica. Se está dando un paso hacia adelante con este artículo publicado en la revista Journal of Controlled Release. Se abre la puerta a que la farmacología profundice en el diseño de nuevas estrategias terapéuticas con moléculas fotosensibles y establezca protocolos clínicos innovadores que mejoren la calidad de vida de los pacientes.

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